Antes de iniciar la conducción, cuando nos montamos en nuestro vehículo y nos ponemos al “volante”, el sentimiento común a todo conductor es el de sentir control, seguridad; el volante es una prolongación de todo el mecanismo del vehículo, sin el no podemos concebir la práctica de la conducción. Pues bien, nos hemos parado a pensar en su origen? El volante surge junto al coche?. Vamos a resolver esta curiosidad en el blog de esta semana.
Cuando se empiezan a inventar los vehículos, sus fabricantes, no tienen más referencia que los medios de transporte, que en aquella época existían que eran los trenes y los barcos. Los inventores tomaron la referencia de estos últimos en un inicio.
Los primeros volantes de finales del XIX, eran palancas o manivelas de madera, que por su forma curva se denominaban “cola de vaca”, en el siglo XX ya se incorporo el volante circular, era una rueda con radios de metal y una empuñadura para facilitar el giro, similares, a los que ahora se utilizan en maquinaria agrícola. Los camiones son los que más problema tenían puesto que por sus dimensiones llegaban a ocupar más de la mitad de la cabina.
El volante tal y como ahora lo conocemos, surgió en una carrera en el conocido Paris Rúen realizada en 1894, cuando el modelo Panhard conducido por Alfred Vacheron fue el primero en utilizar un volante para girar. La facilidad de conducción demostrada en la carrera de 1894 significó que para 1898, todos los autos Panhard et Levassor vinieron equipados de serie con volantes. La forma que conocemos ahora perdura ya 100 años. No podemos olvidar que en aquellos tiempos no existían fábricas, ni maquinas para fabricarlo sino que todo se hacía a mano, por lo que las horas invertidas en la fabricación de un volante eran elevadas.
Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os mostramos un ejemplo:
1910
2017
Los primeros extras que se incorporaron al volante fueron el acelerador de mano, y el avance de encendido, posteriormente, se incorpora la bocina eléctrica, algunas marcas introducen la palanca de cambios. El volante adquiere así, un gran protagonismo en el vehículo, y pasa a tenerse en cuenta a la hora de cuidar el diseño. Empiezan a utilizarse materiales como el bronce para darle un toque de elegancia a determinadas marcas de vehículos.
En los años 50, y en conexión con los avances eléctricos se introduce la palanca de luces, y limpia parabrisas, siendo que en EEUU se introduce el control de velocidad tal y como hoy lo conocemos.
En los 60, se opta por un diseño más deportivo, y de mayor confort, introduciéndose la marca del fabricante en el centro el mismo. En esta época fue muy conocida la Sandrini, hoy muy apreciada por los amantes de los autos clásicos argentinos. Esta empresa proveyó de volantes a varios modelos de autos deportivos argentinos que salían de fábrica con un volante Sandrini.
Si nos centramos en la seguridad, nada que ver con la que ahora contamos fueron años donde un impacto de frente hacía que el conductor quedara sobre el aro metálico accionando la bocina. En la gran mayoría de los autos modernos la bocina se acciona con una palanca en la columna de dirección. Sobre la columna de dirección, existen otras palancas y existieron,, para encender las luces, colocar la luz de giro, hacer cambios de luces o accionar el limpiaparabrisas. Desde los setenta comenzaron a colocarse, en prototipos, bolsas de aire, o air bags, dentro de los enormes volantes. Una de las empresas pioneras en este elemento de seguridad pasiva fue Daimler-Benz. Para la década siguiente las grandes marcas europeas adoptaron el air bag para el conductor. La seguridad pasiva y activa había dejado de ser para prototipos y se comenzó a aplicar en los vehículos de a pie.
En la década del ochenta la electrónica tomó se apodero del mundo del automóvil y el volante no podía ser la pieza mecánica excluida. Control de velocidad, temperatura del habitáculo y hasta los controles de la radio tuvieron, y tienen, sus botones en los volantes modernos. Estos volantes, descendientes de aquellas manivelas “cola de vaca”, están muy lejos de parecerse, pero si tienen algo común: conducir las ruedas hacia donde se lo indique le conductor con el giro del volante.
Pero y que pasara en el futuro?? En le blog de la semana pasada vimos los vehículos autónomos, que no llevan volante, por lo que cuanto tiempo nos quedara de ver en nuestro vehículo este elemento? Perderemos esa sensación de seguridad de control cuando nos ponemos a los mandos de nuestro vehículo?. Sin duda con el avance de la humanidad y de la tecnología quizá no este tan lejos su cambio de ubicación: “Del vehículo al museo”.
Con avances o sin ellos, recuerda que el “volante” que cambia tu destino, eres tú.
Fdo.-Gema Rodriguez García



