Desde la Fundación Avata asistimos con asombro y preocupación ante la iniciativa que el ayuntamiento de Madrid pondrá en marcha a partir del próximo mes de noviembre. La propuesta denominada “versos al paso”, que ya se llevó a cabo hace un par de años, consistirá en pintar fragmentos de poemas sobre los pasos de peatones. Sin querer entrar en apreciaciones estéticas o artísticas, esta propuesta a efectos de la seguridad vial constituye una grave irresponsabilidad ya que utiliza un espacio especialmente sensible para el tránsito de peatones para llevar a cabo manifestaciones culturales que ya disponen de soportes y espacios suficientes y adecuados para su exhibición en la vía pública, y que en nada contribuyen a mejorar la seguridad de los usuarios de la vía, invadiendo espacios que deberían estar única y exclusivamente reservados para el fin y propósito para el que fueron diseñados.
El reglamento general de circulación establece en su artículo 166, apartado 1 que: Las marcas sobre el pavimento, o marcas viales, tienen por objeto regular la circulación y advertir o guiar a los usuarios de la vía, y pueden emplearse solas o con otros medios de señalización, a fin de reforzar o precisar sus indicaciones, pasando a definir en su apartado 2 su tamaño, composición, color etc.
Si nos atenemos a lo descrito en el reglamento, este tipo de manifestaciones artísticas no solo no aportan en modo alguno ningún elemento que mejore o complemente esta señalización vial, sino que, además, constituyen un factor de riesgo añadido para el peatón por al menos dos razones objetivas. La primera tiene que ver con la presumible distracción que estas inscripciones en la calzada e inscritas en una señalización vial provocará no solo en los viandantes, sino también en los conductores
En otro sentido, al aumentar la superficie pintada sobre el pavimento, se reduce la adherencia ya que modifica de forma sustancial el coeficiente de rozamiento, lo que hace más que probable que aumenten los resbalones y caídas, y en el caso de los vehículos aumente la distancia de frenado ante una situación de emergencia especialmente con el pavimento mojado.
Por todo lo anterior nos gustaría que el ayuntamiento de Madrid reconsiderara su decisión, recomendándole la lectura de la Estrategia de seguridad vial 2011-20 y en especial el apartado en el que se refiere a la responsabilidad e implicación de la administración en su aplicación.
La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe (Ramón de Campoamor)
Fdo: Manuel Palazuelo

