Hemos acudido a las Jornadas celebradas en Gijón, con motivo del día de las víctimas del terrorismo, allí hemos tenido la suerte de escuchar a Dña.Alejandra  Andreu Fernández, Fundadora de la Fundación de Victimología y a Emilio José García Mercader,  Presidente de la misma. Ambos realizaron un análisis sobre el irreparable sentimiento de las víctimas y sobre la impotencia que se siente cuando se pierde a un ser querido. Tambien escuchamos a Francisco Zaragoza, víctima de terrorismo , y Presidente de ACFSE, quien nos contó su experiencia personal y como es su día a día después de los tres atentados que sufrió.

Al finalizar la jornada, nos dimos cuenta que aunque hay matices que diferencian una víctima de terrorismo, de una víctima de accidente de tráfico, no los hay a la hora de valorar ese dolor, esa impotencia, los problemas a los que ambas se enfrentan  y las preguntas que como un eco resuenan en la cabeza ¿ Por qué a mí? ¿Qué he hecho para que me pase esto? ¿Qué le he hecho yo a esa persona para que me arrebate a mi ser querido?»

Analizando las causas que provocan estas situaciones llegamos a la conclusión de que, somos las personas las que nos hacemos daño a nosotros mismos. La libertad que existe hoy en día, conlleva a la indiferencia ( no te molesto pero me da igual lo que te pase), y lo que se debe fomentar es el HAZ LO QUE QUIERAS CON TAL DE QUE BENEFICIES A LOS DEMÁS, debemos convivir. Si a nivel personal intentamos mejorar nuestras aptitudes, cumplimos las normativas, etc. Vamos a provocar cambios en los demás, cambios positivos y evitaremos que el numero de víctimas siga sumándose a interminables listas, sean cual sean las causas.

Otro punto importante sobre el que se reflexionó,  fue la atención deficiente a las víctimas. Se actúa con parámetros de urgencia, pero  cuando se intenta reparar se crea desigualdad. Nunca el grado de afectación se puede reparar, nadie nos puede devolver a la situación anterior a la condición de víctima, así el modelo ideal sería un modelo de atención que parta de ellos, que se escuche a las víctimas, para poder reparar en la mayor medida posible el daño.

En cuanto a los problemas que demanda las víctimas, son comunes: reinserción laboral, indemnización justa, ayuda a las familias, igualdad y lo más importante que el victimario sea castigado. La victima no entiende porque mientras ella ha sufrido un cambio radical en su vida, mientras ella ha perdido a un hijo, un marido ect, el que ha provocado ese daño esta en la calle viviendo su vida como si nada hubiera pasado, y en el mejor de los casos haya cumplido unos años de cárcel  sin mas. En este aspecto se valoró la posibilidad de que el sistema tenga que ser susceptible de cambio en estos aspectos, el victimario debe conocer el daño que ha causado, debe acercarse al dolor que su acción a desembocado, para provocar el sentimiento de arrepentimiento; Es cierto que es difícil obtener en algunas ocasiones un arrepentimiento verdadero, pero si esto se consiguiera, para la victima también seria un descanso. Desde el punto de vista de Fundación AVATA, A  veces cuando las victimas quieren ver al causante de su desgracia es buscando ese fin, a parte desahogar.

La conclusión de la Jornada se acercó a una sociedad con una EDUCACIÓN adecuada, un respeto, una convivencia, teniendo valores, empatía  y dignidad podemos contribuir a evitar estas situaciones tan trágicas, y dolorosas.

Alejandra inicio la charla con una cita de Unamuno, “Las mujeres saben siempre cuando se las mira, aun sin verlas , cuando se las ve sin mirarlas”, haciendo un símil de la mujer con la víctima, Frase que nos parece muy acertada y que os invitamos a reflexionar.