Las últimas estadísticas publicadas por la DGT, tras el balance de siniestralidad de los meses de verano nos encontramos que, un 28% de los implicados en un accidente de tráfico no hacían uso del cinturón de seguridad
El cinturón de seguridad es, según la Organización Mundial de la Salud, es uno de los inventos que más vidas ha salvado. Desde los inicios del automóvil ya se podía ver algún que otro arnés de seguridad en la carrera París-Marsella de 1896. Más tarde, en 1903, el francés Gustave Désiré Liébau, patenta “un cabestrillo protector para uso en automóviles y otros”. A finales de los años 40, el médico militar estadounidense, el coronel John Paul Stapp, no dudaba en probar él mismo los efectos de las desaceleraciones extremas catapultándose en vehículos sobre raíles a 200 km/h contra muros. En los años 50, se empiezan a ver los primeros cinturones de seguridad vertebrales (o de 2 puntos) en los modelos de gama alta de los automóviles, especialmente los deportivos. Aunque nadie los usaba. En 1951, Roger W. Griswold y Hugh DeHaven patentan el cinturón de seguridad de 3 puntos con un cierre similar al que se usa todavía hoy en día en los aviones. Esta técnica fue perfeccionada por Nils Bohlin, quien inventa el “cinturón” similar al actual. En un principio, nadie creía en este invento, incluso se dio una imagen negativa de dicho elemento, proliferando la idea de que el “uso del cinturón” decapitaba ante un siniestro.
Fue el presidente de VOLVO, Gunnar Engellau, quien creyó en este dispositivo y contrato a Nils; quizá motivado al sufrir en propia persona las consecuencias de un siniestro, dado que al no funcionar el cinturón vertebral, perdió a un familiar en un accidente de tráfico. Creyó tanto en este dispositivo que ofreció gratuitamente a todos los fabricantes de vehículos la patente. Fue a finales de los 70 principios de los 80 cuando se empezó a tomar conciencia del uso del cinturón como uno de los elementos de seguridad más importantes.
En España son obligatorios en carretera desde 1974 y en zona urbana desde 1992. El cinturón es el elemento más importante para la seguridad pasiva, dado que hace de freno de nuestro cuerpo en caso de impacto. El cinturón está hecho para estirarse; no es que sus fibras sean elásticas, sino que están tejidas para que pierda anchura y gane longitud con el fin de no causar lesiones graves al usuario. Los cinturones de seguridad, no podemos obviar que son el complemento primordial para el funcionamiento de otros elementos de seguridad pasiva que tenemos en nuestros vehículos, como el airbag, sistemas de retención infantil, o reposacabezas, sistemas que por sí solos pueden resultar ineficaces sin el uso del cinturón.
El uso del cinturón es obligatorio para todos los ocupantes del vehículo sea cual sea la posición que ocupen en el mismo, y no solo en turismos, sino que en cualquier medio de transporte debemos hacer uso del mismo, como por ejemplo el autobús, donde hoy en día sigue siendo común que dicho dispositivo, no se utilice por el usuario de este medio, en un porcentaje elevado e incluso todavía vemos en nuestras carreteras autobuses que no disponen de dicho dispositivo.
Los cinturones de seguridad se componen de: Enganche, placa de enganche, pretensor, ajustador de altura, y extensor (este último es una pieza adicional que nosotros debemos adquirir si lo precisamos). Los sistemas de seguridad de los que viene dotado un cinturón se dividen en tres:
Sistema de bloqueo angular, que impide la salida de la cinta cuando la inclinación del cinturón en el plano vertical paralelo a la dirección de la marcha excede un valor determinado. Actúa en caso de vuelco.
Sistema de bloqueo por sensibilidad de cinta o de vehículo, que impide la salida de cinta cuando el ocupante se mueve bruscamente hacia delante. Actúa sobre todo en choques frontales.
Sistema limitador de carga. Además de la elasticidad propia de la cinta del cinturón de seguridad destinada a absorber la energía, los cinturones suelen estar dotados de sistemas limitadores de carga, que permiten que salga una cantidad controlada de cinta cuando la fuerza sobre pecho o pelvis ha alcanzado unos valores predeterminados, para causar el menor daño posible.
Existen tres tipos básicos de cinturones de seguridad, cuya utilidad y eficacia en caso de sufrir algún siniestro varían de manera considerable:
Abdominales, que consisten en una cinta que va de un lado a otro del abdomen (típicos de los asientos de los aviones, autobuses). En estos, la sujeción que proporcionan no impide que la cabeza y tórax puedan sufrir un importante desplazamiento hacia adelante. Este tipo de cinturones tambien lo podemos encontrar en vehículos en su plaza trasera, algo que se ha ido corrigiendo en los vehículos actuales, dadas las consecuencias que se derivaban tras un accidente, entendemos que lo mismo debe hacerse en los autobuses.
Mixtos o de tres puntos de anclaje, Sujetan el tórax y el abdomen, eliminando en gran medida el peligro de deslizamiento del cuerpo y de desplazamiento hacia adelante. Estos son los que podemos encontrar en cualquier vehículo y los que sustituyen a los utilizados en las plazas traseras .
Cinturones de tipo arnés, que pueden ser: de cuatro puntos de anclaje si están formados por dos cintas que sujetan los hombros, a las que se unen otras dos que rodean el abdomen y de seis puntos de anclaje si están provistos de dos correas más para las piernas. Son utilizados sobre todo en vehículos de competición, por ser más seguros, pues retienen totalmente el cuerpo, sin permitir que se desplace lo más mínimo.
Pero lo importante no es solo que nuestro vehículo este correctamente equipado con este medio de seguridad sino que lo más importante es que hagamos uso del mismo, si bien es cierto que el uso obligatorio del mismo, esta instaurado desde 1974, hoy en día nos encontramos con que son muchos los casos en los que los ocupantes de un vehículo pierden la vida como consecuencia de un siniestro, o ven agravadas sus lesiones. Sin ir más lejos en las últimas estadísticas publicadas por la DGT, tras el balance de siniestralidad de los meses de verano nos encontramos que un 28% de los implicados en un accidente de tráfico no hacían uso del cinturón de seguridad. En el día de ayer conocíamos la fatal noticia en la que cinco integrantes de una misma familia, perdieron la vida en un accidente de tráfico en Burgos, y ninguno de ellos hacia uso de este dispositivo. Cuando subimos a un vehículo el primer gesto que debemos hacer es poner el cinturón, debe hacerse por inercia, ser un acto común en nuestra vida, que nos salga inconscientemente, así como inculcar dicha costumbre a nuestros pequeños.
Para finalizar, un inciso, en cuanto al uso del cinturón ya que ponernos el cinturón, no simplemente nos ayuda ante un accidente, sino que dicho cinturón debe ponerse correctamente; el cinturón debe estar ceñido a nuestro cuerpo la parte superior de la cinta debe pasar por la clavícula, entre el cuello y el hombro; nunca por el cuello, pues podría causar lesiones graves en caso de producirse un impacto. Regular el asiento para que quede más o menos en ángulo recto y nunca demasiado inclinado, ya que esa posición puede facilitar que el cinturón produzca un estrangulamiento en caso de fuerte impacto y desplazamiento hacia adelante. Comprobar el cinturón una vez abrochado para ver que no esté enganchado o enrollado en alguna parte de su recorrido, sin dobleces o retorcido dado que puede ser peligroso y además pierde eficacia.
La obligación de usar cinturón tiene una excepción en las mujeres embarazadas, siempre que aporten un certificado médico en el que figure su estado y la fecha aproximada del parto. Siendo que el cinturón siempre es aconsejable su uso en este caso lo debemos hacer con precaución, procurar que el cinturón no vaya sobre la zona del feto, existen a la venta algunos sistemas que permiten ajustarlo correctamente sin que oprima el abdomen, si bien en estos casos siempre debemos preguntar a nuestro médico.
NO LO OLVIDES: ANTES DE INICIAR TU MARCHA SUJETATE A LA VIDA
Fdo.- Gema Rodriguez Garcia
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