La decapitación clínica o interna es una de la lesiones más graves que puede sufrir un niño en un accidente de tráfico. Y precisamente, son ellos, quienes la sufren con más frecuencia, puesto que la relación entre la cabeza y el cuerpo en la infancia, potencia la inercia traumática para producir este tipo de lesiones.
En la columna cervical recaen más del 60% de las lesiones traumáticas, aumentando este porcentaje en aquellos niños que viajan en dirección a la marcha.
En términos médicos la “Dislocación occipital cervical” se produce por la ruptura total de los ligamentos y cápsulas articulares que unen el atlas y la odontoides al hueso occipital con la siguiente dislocación de éstos, en accidentes a alta velocidad.(Servicio de Neurocirugía. Hospital Universitario Josep Trueta. Girona). Es decir, como consecuencia del choque, la columna vertebral del niño que viaja en dirección a la marcha queda seccionada a la altura del cuello, y la cabeza sujeta al cuerpo pendiendo de la piel y los músculos.
Dada la gravedad de esta lesión, en la mayoría de los casos es incompatible con la vida, ya que como consecuencia de la misma puede quedar seccionada la médula o las arterias vertebrales.
Recientemente las noticias de todo el mundo se han hecho eco del caso Killian Gonzalez, el niño de nevada que ha sobrevivido a una decapitación interna sin necesidad de intervención quirúrgica. El accidente de Killian ocurrió mientras viajaba con su madre en el coche bajo una tormenta de granizo. El vehículo en el que viajaban el pequeño y su madre derrapo invadiendo el sentido contrario y finalmente chocó frontalmente con otro vehículo.

Los ocupantes de un tercer vehículo que presenciaron el terrible accidente corrieron para auxiliar a las víctimas. La mujer que socorrió a Killian sostuvo la cabeza del niño de forma vertical hasta que llegaron los servicios de urgencias.

Afortunadamente el pequeño Killian sobrevivió, pero esto no es lo habitual. Hasta el momento hay menos de 100 casos documentados que hayan logrado sobrevivir a ésta lesión.
Es urgente que todos nos concienciemos de la importancia que tiene, el que nuestros hijos e hijas viajen a contramarcha. Su seguridad y su vida dependen de las decisiones que tomemos, por eso ¡LOS NIÑOS DEBEN VIAJAR SIEMPRE A CONTRA MARCHA!

