Historia de la seguridad vial en España
Antes de las cámaras digitales, la inteligencia artificial y los radares que detectan el móvil en la mano, hubo un primer aparato, manual y rudimentario, que cambió para siempre la forma de vigilar la velocidad en las carreteras españolas.
Te contamos cuándo llegó el primer radar de velocidad a España, por qué fue necesario, cómo funcionaba realmente y cómo ha evolucionado hasta convertirse en una de las herramientas clave de la DGT para reducir los accidentes de tráfico.
1964: el año en que España supo que tenía un problema grave de velocidad
Para entender por qué llegó el radar a España hay que remontarse a los datos de siniestralidad de mediados de los años 60, cuando el parque automovilístico español empezaba a crecer sin que existiera ningún sistema de control automático de velocidad. En 1964 se contabilizaron 3.803 muertos y 82.953 heridos en las carreteras españolas, repartidos en 79.494 accidentes registrados por el Anuario Estadístico de Accidentes. De todos ellos, se calculaba que en más del 31% de los casos el vehículo circulaba a una «velocidad peligrosa» en el momento del siniestro.
Ese mismo año, la revista Blanco y Negro dedicaba un reportaje a un nuevo aparato llamado «cinemómetro», capaz de registrar el número de vehículos que pasaban por un punto de la carretera y, al mismo tiempo, medir la velocidad a la que circulaban. Era la primera vez que se hablaba en España de una tecnología capaz de vigilar automáticamente la velocidad, aunque todavía tardaría varios años en llegar a las carreteras.
1968: la llegada del primer radar de velocidad a España
Cuatro años después de aquel primer reportaje, en 1968, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC) puso en marcha los primeros cinemómetros reales sobre el asfalto español, marcando el inicio de una nueva etapa en la seguridad vial del país. El modelo utilizado fue un radar conocido como Multanova, bastante rudimentario si se compara con la tecnología actual, pero revolucionario para la época: por primera vez era posible medir la velocidad de un vehículo de forma objetiva, sin depender únicamente del criterio visual de un agente.
Como en España apenas existía experiencia previa con este tipo de dispositivos, la Guardia Civil tuvo que enviar a algunos de sus agentes a Francia y Alemania para formarse en su manejo antes de poder desplegarlos en las carreteras nacionales.
Los primeros radares comenzaron a funcionar en marzo de aquel año, empezando con apenas dos unidades operativas y extendiéndose progresivamente desde las provincias de Madrid y Barcelona, hasta alcanzar unas 40 unidades repartidas por el territorio nacional al finalizar el año.
Así funcionaban aquellos primeros radares
A diferencia de los sistemas digitales actuales, aquellos primeros cinemómetros eran completamente manuales. Un agente debía instalar el dispositivo en un punto concreto de la carretera, anotar a mano la matrícula y la velocidad de cada vehículo captado, y comparar el resultado con un reloj analógico para calcular el tiempo y la distancia recorrida.
Otra curiosidad de la época: aquellos radares no podían detectar velocidades superiores a 150 km/h. En la práctica, esta limitación apenas suponía un problema, ya que en 1968 muy pocos vehículos circulando por las carreteras españolas eran capaces de alcanzar esa velocidad.
El verdadero salto en el número de vehículos en circulación —y, con él, la necesidad de ampliar el número de radares— llegaría a partir de 1985, coincidiendo con la mejora de la economía española y el acceso de muchas familias a su primer coche o a la renovación de vehículos con mejoras como el aire acondicionado, la dirección asistida o el ABS.
De los 2 primeros radares manuales instalados en 1968 a los casi 800 puntos de control de velocidad que gestiona hoy la DGT en las carreteras interurbanas españolas.
Del radar fijo al radar de tramo: la siguiente revolución
Más de cuatro décadas después de aquel primer Multanova de 1968, la tecnología de control de velocidad dio otro salto decisivo con la llegada del primer radar de tramo a España, que comenzó a operar en el verano de 2010 en el túnel de Guadarrama, uno de los puntos más conflictivos de la red viaria por su elevada siniestralidad.
A diferencia del radar tradicional, que mide la velocidad en un punto concreto, el radar de tramo calcula la velocidad media de un vehículo entre dos puntos separados por varios kilómetros, lo que dificulta mucho más frenar solo al pasar por delante del dispositivo. Hoy existen decenas de radares de tramo repartidos entre la red gestionada por la DGT, el Servei Català del Trànsit y el País Vasco.
Regla AVATA
Si un exceso de velocidad —tuyo o de otro conductor— ha estado relacionado con el accidente que has sufrido, guarda cualquier prueba disponible: fotografías del lugar, testigos, atestado policial y, si existe, la referencia de cualquier radar cercano al punto del siniestro. La velocidad inadecuada es uno de los factores que más influye tanto en la gravedad de las lesiones como en la determinación de responsabilidades ante la aseguradora.
Qué hacer si un exceso de velocidad ha influido en tu accidente
☐ Solicita el atestado policial completo, con velocidad estimada si consta
☐ Comprueba si existe algún radar oficial de la DGT cerca del punto del siniestro
☐ Recoge testimonios de testigos sobre la velocidad de los vehículos implicados
☐ Guarda cualquier informe médico relacionado con la gravedad del impacto
☐ Consulta con un abogado especializado antes de aceptar cualquier oferta de la aseguradora
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se instaló el primer radar en España?
En 1968, cuando la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil puso en marcha los primeros cinemómetros Multanova, tras un reportaje pionero sobre esta tecnología publicado en 1964.
¿Cuántos radares había al principio y cuántos hay ahora?
Se empezó con solo 2 radares en marzo de 1968, llegando a unos 40 a final de ese mismo año. Actualmente la DGT gestiona cerca de 800 puntos de control de velocidad en las vías interurbanas españolas.
¿Qué diferencia hay entre un radar tradicional y un radar de tramo?
El radar tradicional mide la velocidad instantánea en un punto concreto, mientras que el radar de tramo, cuyo primer ejemplo llegó a España en 2010, calcula la velocidad media entre dos puntos separados por varios kilómetros.
Para saber más:
Historia de la seguridad vial y el cinturón en España: ver artículo
Las tres vías de reclamación tras un accidente de tráfico: ver artículo
Dirección General de Tráfico (DGT), historia de los radares: consultar
¿Un exceso de velocidad ha estado relacionado con tu accidente?
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