Fundación AVATA | Historia del automóvil, seguridad vial y accidentes
Hoy vemos coches por todas partes. En avenidas, pueblos, autovías, aparcamientos, rotondas, colegios, carreteras secundarias y calles estrechas. Pero hubo un día en el que un automóvil apareció por primera vez ante la mirada incrédula de los peatones. Un carruaje sin caballos, ruidoso, extraño, mecánico y casi imposible de entender para una España que todavía se movía a pie, en carro, en diligencia o a lomos de animales.
La historia nos lleva a Barcelona, a finales del siglo XIX, y a un nombre que muchos conductores desconocen: Francesc Bonet i Dalmau. Tras visitar la Exposición Universal de París de 1889, Bonet quedó fascinado por los vehículos a motor y decidió construir en España su propio automóvil. Así nació el conocido como Triciclo Bonet, considerado el primer vehículo con motor de explosión fabricado en España.
Pero esta historia tiene una trampa histórica: aquel primer coche no fue el primer vehículo matriculado. La matriculación oficial llegó después, en 1900, con un Clément matriculado en Baleares como PM-1. Por eso, para contar bien esta historia, hay que separar mito, matrícula, fabricación y circulación.
El primer coche español que circuló fue el Triciclo Bonet
La historia más citada sitúa al Triciclo Bonet como el primer automóvil fabricado en España que circuló por sus calles. Fue obra del ingeniero e industrial Francesc Bonet i Dalmau, que patentó su vehículo en Barcelona en 1889 y lo tuvo listo para circular en 1890. Distintas fuentes históricas lo describen como un triciclo de cuatro plazas con motor Daimler de 2,5 CV, construido tras el impacto que le produjo ver los primeros automóviles en la Exposición Universal de París.
- Primer automóvil fabricado en España: el Triciclo Bonet.
- Inventor: Francesc Bonet i Dalmau.
- Patente: Barcelona, 1889.
- Primeras circulaciones: Barcelona, alrededor de 1890.
- Motor: Daimler de explosión, según las fuentes históricas disponibles.
- Primer vehículo matriculado oficialmente: un Clément con matrícula PM-1, en Baleares, el 31 de octubre de 1900.
Barcelona, 1890: cuando apareció un carruaje sin caballos
Para entender lo que significó aquel primer coche, hay que imaginar la ciudad de Barcelona de 1890. Las calles estaban llenas de peatones, carros, caballos, tranvías, comerciantes, niños, trabajadores y curiosos. El ruido habitual era el de las ruedas sobre adoquines, los cascos de los animales y el bullicio de una ciudad en expansión.
De repente, aparece un vehículo que no necesita caballo. Un artefacto con motor, estructura de triciclo, cuatro plazas y una tecnología que parecía salida del futuro. Según crónicas y reconstrucciones históricas, el Bonet llegó a circular por las calles de Barcelona ante la sorpresa de los viandantes.
El primer coche que circuló por España no solo movió ruedas. Movió una época entera hacia el futuro.
Quién fue Francesc Bonet i Dalmau
Francesc Bonet i Dalmau fue un ingeniero e industrial catalán, vinculado al sector textil, que viajó a París en 1889 y vio de cerca los primeros avances del automóvil europeo. Aquella visita cambió su vida. Compró un motor de combustión y decidió aplicarlo a un vehículo construido en Barcelona.
Su proyecto no creó una gran industria inmediata ni llenó las calles de coches al día siguiente. De hecho, el Bonet fue más una hazaña pionera que un producto comercial. Pero su importancia histórica es enorme: demostró que España también estaba presente en el nacimiento europeo del automóvil.
El Triciclo Bonet: pequeño, raro y revolucionario
El Bonet no se parecía a un coche moderno. Era un triciclo de cuatro plazas, con aspecto de carruaje mecánico y motor de explosión. Algunas fuentes lo describen con un motor Daimler de 2,5 CV, una cifra que hoy parece mínima, pero que entonces bastaba para convertirlo en una máquina extraordinaria.
Su mayor problema era que la tecnología todavía estaba naciendo. La potencia era limitada, la fiabilidad escasa y la circulación urbana no estaba pensada para vehículos a motor. Aun así, aquel triciclo tuvo algo que muchos coches modernos no tendrán jamás: fue el primero en abrir camino.
Pero cuidado: el primer coche que circuló no fue el primer coche matriculado
Aquí está la confusión más frecuente. Muchas personas buscan “el primer coche de España” y encuentran dos respuestas distintas: el Bonet y el PM-1. Las dos pueden ser correctas, pero hablan de cosas diferentes.
El Bonet es considerado el primer automóvil fabricado en España y uno de los primeros en circular por sus calles. El PM-1, en cambio, fue el primer vehículo matriculado oficialmente en España. Según la DGT, se matriculó en Baleares el 31 de octubre de 1900 y era un Clément con motor Dion Bouton de dos caballos y 130 kilos de peso.
El PM-1: cuando el automóvil entró oficialmente en la administración
El 31 de octubre de 1900 se matriculó en Baleares el primer vehículo en España. La DGT lo identifica como un Clément con motor Dion Bouton, dos caballos de potencia y 130 kilos de peso. Su matrícula fue PM-1.
Ese dato es clave porque marca el inicio del control administrativo del automóvil en España. A partir de ahí, el coche ya no era solo una curiosidad mecánica. Era un vehículo identificable, registrable y sujeto a normas. La matrícula permitía saber quién circulaba, qué vehículo causaba un daño y a quién se podía exigir responsabilidad.
El Bonet abrió la puerta del futuro. El PM-1 puso una matrícula a ese futuro.
Cómo reaccionaba la gente al ver un coche por primera vez
Para nosotros, un coche es parte del paisaje. Para una persona de 1890, un automóvil era casi un espectáculo. No había costumbre de ver motores en las calles, ni normas claras de prioridad, ni señales pensadas para ellos, ni peatones acostumbrados a calcular su velocidad.
Aquellos primeros vehículos podían generar sorpresa, miedo, curiosidad y rechazo. También podían asustar a caballos, levantar polvo, atascarse en pendientes, averiarse delante de todos o concentrar a vecinos alrededor como si fuera una atracción. La seguridad vial todavía no existía como cultura.
Por qué aquella historia importa para la seguridad vial actual
Contar la historia del primer coche no es solo una curiosidad para aficionados al motor. Sirve para entender algo fundamental: las normas de tráfico nacieron porque un invento revolucionario empezó a compartir espacio con personas, animales y otros vehículos que no estaban preparados para él.
Primero llegó el asombro. Después llegaron la matrícula, los permisos, las reglas, los límites, los seguros, las inspecciones, los exámenes, los atestados y todo el sistema moderno de responsabilidad. Cada avance surgió porque circular sin orden podía causar daños.
La lección
El automóvil cambió España. Pero España tuvo que aprender, norma a norma, a protegerse del automóvil.
De un triciclo experimental a millones de vehículos
El contraste es enorme. Aquel primer vehículo era una rareza que llamaba la atención de una ciudad entera. Hoy España tiene millones de vehículos circulando a diario. Lo que antes era un invento sorprendente ahora es una herramienta cotidiana para trabajar, viajar, llevar niños al colegio, transportar mercancías o acudir a urgencias.
Pero precisamente por eso, la responsabilidad es mayor. Cuando solo había unos pocos automóviles, el riesgo era nuevo. Hoy el riesgo es masivo. Y aunque los coches son más seguros, los accidentes siguen cambiando vidas en segundos.
Lo que los primeros conductores no tenían y hoy damos por hecho
- Carreteras adaptadas al tráfico moderno.
- Semáforos, señales normalizadas y pasos regulados.
- Permisos de conducir con formación y exámenes.
- Seguro obligatorio de responsabilidad civil.
- ITV y controles técnicos.
- Cinturones de seguridad, airbags, ABS y ESP.
- Sistemas de retención infantil.
- Atestados, protocolos de emergencia y servicios sanitarios modernos.
- Peritos, aseguradoras y sistemas de indemnización.
- Una cultura vial construida sobre décadas de accidentes y aprendizaje.
La paradoja: coches más seguros, conductores todavía vulnerables
Hoy tenemos vehículos infinitamente más seguros que el Bonet o el PM-1. Frenan mejor, alumbran mejor, protegen mejor y avisan más. Pero la tecnología no elimina la imprudencia, la distracción, la velocidad inadecuada, el cansancio, el alcohol, el mal mantenimiento o la falta de atención.
La historia del primer coche recuerda que el problema nunca ha sido solo la máquina. El problema siempre ha sido cómo convivimos con ella.
La seguridad vial no nació cuando inventamos coches mejores. Nació cuando entendimos que conducir afecta a los demás.
Checklist AVATA: lo que nos enseña el primer coche de España
- ☐ Toda innovación necesita normas para convivir con seguridad.
- ☐ La matrícula no es burocracia: permite identificar responsabilidades.
- ☐ El permiso de conducir no es un trámite: acredita capacidad mínima.
- ☐ El seguro protege frente a daños que pueden arruinar una vida.
- ☐ La tecnología no sustituye la prudencia.
- ☐ La historia de la seguridad vial está escrita con accidentes reales.
- ☐ Tras un siniestro, las pruebas y documentos son esenciales.
- ☐ Conducir siempre ha sido libertad, pero también responsabilidad.
Preguntas frecuentes sobre el primer coche que circuló en España
¿Cuál fue el primer coche que circuló por las calles de España?
La historia más difundida señala al Triciclo Bonet, construido por Francesc Bonet i Dalmau y visto en Barcelona alrededor de 1890, como el primer automóvil fabricado en España que circuló por sus calles.
¿Fue también el primer coche matriculado?
No. El primer vehículo matriculado oficialmente en España fue un Clément con motor Dion Bouton, inscrito en Baleares el 31 de octubre de 1900 con la matrícula PM-1, según la DGT.
¿Quién fue Francesc Bonet i Dalmau?
Fue un ingeniero e industrial catalán que, tras visitar la Exposición Universal de París de 1889, decidió construir en Barcelona un vehículo con motor de explosión. Su creación pasó a la historia como el Triciclo Bonet.
¿Por qué se confunden el Bonet y el PM-1?
Porque ambos son “primeros”, pero en categorías distintas. El Bonet es el primer automóvil fabricado en España y asociado a las primeras circulaciones por calles españolas. El PM-1 es el primer vehículo matriculado oficialmente.
¿Qué tiene que ver esta historia con los accidentes actuales?
Mucho. La llegada del automóvil obligó a crear matrícula, permisos, seguros, normas y responsabilidades. Todo eso existe porque la circulación sin control genera daños. Hoy, tras un accidente, esa misma lógica sigue siendo clave: identificar, documentar, demostrar y reclamar correctamente.
El primer coche no solo cambió la movilidad, cambió la responsabilidad
El primer coche que circuló por las calles de España fue mucho más que una curiosidad mecánica. Fue una señal de que el mundo estaba cambiando. El Triciclo Bonet apareció en una ciudad de peatones, carros y caballos para anunciar una nueva era: la del motor.
Después llegó la matrícula PM-1, el control administrativo, los permisos, las normas, las sanciones, los seguros y todo un sistema pensado para ordenar una movilidad cada vez más compleja.
Aquella historia poco conocida nos deja una lección muy actual: cada avance en movilidad exige una responsabilidad equivalente.
Fundación AVATA: la seguridad vial también se entiende mirando al pasado
En Fundación AVATA ayudamos a víctimas de accidentes de tráfico a ordenar documentación, revisar responsabilidades, analizar atestados, informes médicos, daños materiales, lesiones, secuelas, gastos, baja laboral y posibles indemnizaciones.
La historia del primer coche que circuló por España nos recuerda que las normas, la identificación de vehículos, los permisos y los seguros existen porque conducir puede generar daños reales. Y cuando esos daños ocurren, la víctima necesita información clara, apoyo y una revisión seria del caso.
Después de un accidente, pedir ayuda no es exagerar. Es proteger tu salud, tu estabilidad económica y tu futuro.

