Lesiones poco tratadas
Después de un accidente de tráfico, la atención suele centrarse en lo que se ve: fracturas, cortes, el latigazo cervical. Pero hay secuelas invisibles que tardan semanas en manifestarse del todo y que, cuando lo hacen, cambian la vida diaria de quien las sufre casi tanto como una lesión física evidente. La pérdida de audición es una de ellas, y es también una de las que más se infravaloran, tanto por las propias víctimas como, en ocasiones, por las aseguradoras.
En este artículo te explicamos por qué un accidente de tráfico puede provocar hipoacusia, cómo se diagnostica correctamente, por qué las compañías de seguros suelen poner en duda la relación causal, y qué necesitas para que esta secuela se reconozca y se indemnice como corresponde según el baremo de la Ley 35/2015.
¿Has sufrido un accidente de tráfico y notas que oyes peor, tienes pitidos en el oído o mareos que antes no tenías? En Fundación AVATA ofrecemos ayuda al accidentado totalmente gratuita, con acompañamiento médico y legal desde el primer momento. No esperes a que la secuela se agrave para pedir ayuda.
Por qué un accidente de tráfico puede afectar al oído
La pérdida de audición postraumática, conocida médicamente como hipoacusia postraumática, no requiere un golpe directo en la cabeza para producirse. De hecho, es especialmente frecuente en accidentes de alto impacto, como los alcances por detrás a alta velocidad, incluso cuando no hay traumatismo craneal aparente y el vehículo ha resultado siniestro total.
Los mecanismos por los que se puede producir son varios: el propio síndrome cervical postraumático (el llamado latigazo cervical) puede afectar a estructuras del oído interno relacionadas con el equilibrio y la audición; la onda expansiva de la apertura del airbag puede generar un barotrauma acústico; y en los impactos más violentos puede haber microlesiones en el oído interno que no se aprecian en una exploración superficial y que solo se detectan con pruebas específicas.
Es habitual que estos síntomas no aparezcan de forma evidente el mismo día del accidente, sino que se manifiesten o se agraven en los días o semanas posteriores, lo que puede generar dudas sobre la relación causal si no se documenta correctamente desde el principio.
Los síntomas que no deberías pasar por alto
La pérdida de audición tras un accidente rara vez se presenta sola. Suele venir acompañada de otros síntomas que, en conjunto, apuntan a una afectación del oído interno o de las vías auditivas. Reconocerlos a tiempo es clave para que un especialista pueda relacionarlos correctamente con el accidente.
Entre los más habituales están la sensación de oír «amortiguado» o con menos claridad, especialmente en conversaciones con ruido de fondo; los acúfenos o pitidos constantes en uno o ambos oídos; los mareos y la sensación de inestabilidad al caminar; y en algunos casos, vértigos puntuales que aparecen sin previo aviso. Ninguno de estos síntomas debería considerarse «normal» después de un accidente, por leve que parezca el golpe.
Cómo se diagnostica correctamente
Para que la pérdida de audición quede acreditada como secuela del accidente, no basta con que el paciente refiera que «oye peor». Es necesario acudir a un especialista en otorrinolaringología para que realice las pruebas objetivas correspondientes, principalmente una audiometría, que mide el umbral de audición en cada oído y por frecuencias, y en muchos casos también pruebas complementarias del sistema vestibular si hay mareos o vértigos asociados.
El informe del otorrino debe reflejar el grado de pérdida auditiva (leve, moderada, severa o profunda), si afecta a uno o ambos oídos, y si existe necesidad de adaptación audioprotésica, es decir, de un audífono. Esta documentación médica es la base sobre la que después se construye la reclamación y se determina la puntuación de la secuela.
Es especialmente importante no demorar esta valoración. Cuanto más tiempo pase entre el accidente y la primera prueba de audición, más fácil es que la aseguradora contraria alegue que la pérdida auditiva es previa al siniestro o que obedece a otras causas ajenas al accidente.
Cuanto antes se documente la pérdida de audición con pruebas objetivas tras el accidente, más difícil será para la aseguradora contraria negar la relación causal.
Cómo se valora en el baremo de la Ley 35/2015
El sistema de valoración de daños de la Ley 35/2015 incluye, dentro de la Tabla 2.A.1 correspondiente a órganos de los sentidos, cara y cuello, una clasificación específica para las alteraciones de la audición, que abarca tanto la disminución de la capacidad auditiva (hipoacusia) como los acúfenos permanentes. Cada secuela se traduce en una puntuación dentro de una horquilla que depende de la gravedad, y esa puntuación, junto con la edad del lesionado en el momento del accidente, determina el importe económico de la indemnización.
Cuando la pérdida de audición coexiste con otras secuelas, como las derivadas del propio latigazo cervical, las puntuaciones se combinan mediante la conocida como fórmula de Baltazar, que evita una simple suma aritmética y ajusta el resultado a la gravedad conjunta del daño. Además del importe por puntos de secuela, puede sumarse una indemnización adicional por perjuicio moral complementario o por pérdida de calidad de vida si la hipoacusia afecta de forma relevante a la vida diaria, laboral o social de la persona.
Un aspecto que muchas víctimas desconocen es que, si la pérdida auditiva requiere audífonos, el coste de estos dispositivos y su mantenimiento y renovación a lo largo de la vida también puede reclamarse como gasto futuro dentro de la indemnización, siempre que quede debidamente justificado por el informe médico.
Regla AVATA
Si tras un accidente notas cualquier cambio en tu audición, por leve que sea, acude a un otorrino cuanto antes y pide expresamente una audiometría. No esperes a que el síntoma «se pase solo»: muchas hipoacusias postraumáticas empeoran progresivamente si no se detectan y documentan a tiempo, y esa documentación temprana es la que después sostiene la reclamación frente a la aseguradora.
Qué hacer si notas pérdida de audición tras un accidente
☐ Acude a un otorrinolaringólogo aunque el síntoma parezca leve
☐ Solicita expresamente una audiometría y, si procede, pruebas vestibulares
☐ Anota la fecha exacta en la que notaste el síntoma por primera vez
☐ Guarda todos los informes médicos, incluidos los de urgencias
☐ Consulta con un abogado especializado antes de firmar cualquier acuerdo con la aseguradora
Preguntas frecuentes
¿Puede un accidente de tráfico causar pérdida de audición sin golpe directo en la cabeza?
Sí. Es especialmente frecuente en impactos de alta energía, por el efecto del latigazo cervical sobre estructuras del oído interno o por el barotrauma de la apertura del airbag, incluso sin traumatismo craneal directo.
¿Qué pasa si la aseguradora dice que la pérdida de audición ya existía antes del accidente?
Es una de las objeciones más habituales. Por eso es fundamental acudir al otorrino cuanto antes tras el accidente: una audiometría temprana, junto con un informe pericial que valore la evolución, ayuda a acreditar la relación causal con el siniestro.
¿Se puede reclamar el coste de un audífono como parte de la indemnización?
Sí, si un informe médico acredita la necesidad de adaptación audioprotésica derivada del accidente, tanto el coste inicial como el de futuras renovaciones puede incluirse en la reclamación como gasto futuro.
Para saber más:
Insomnio y pesadillas tras un accidente: la secuela que no se ve: ver artículo
Cómo se valoran las secuelas según el baremo de la Ley 35/2015: ver artículo
Boletín Oficial del Estado (BOE), Ley 35/2015: consultar
¿Tienes pérdida de audición u otros síntomas tras un accidente?
En Fundación AVATA ofrecemos ayuda al accidentado totalmente gratuita. Un abogado especializado en accidentes de tráfico, junto con nuestro equipo médico, puede ayudarte a documentar correctamente esta secuela y a reclamar la indemnización completa que te corresponde.

