Cuando analizamos las causas de un accidente de tráfico, encontramos que hay una única causa: EL FACTOR HUMANO. Pero esta causa tiene matices. Cierto es que, en un porcentaje alto la causa es la imprudencia de un conductor pero, qué pasa con esos accidentes en los cuáles la causa es: estado de la carretera, falta de señalización etc? El factor humano está detrás también, pero no sólo el conductor sino también las administraciones.

Vamos analizar estas causas desde el punto de vista del usuario “motero”, con motivo de las concentraciones que el próximo día 2 se van a celebrar en nuestro país. Ese día, como se lleva haciendo durante muchos años, el colectivo lucha contra los denominados “guardarrailes asesinos”. Los guardarrailes nacieron en 1972, y ya con pocos días de vida, fueron objeto de protesta. Posteriormente, en los años sucesivos ha habido evolución respecto al diseño de los mismos pero hoy, 44 años después, este colectivo sigue sufriendo las trágicas consecuencias que para ellos supone.

Los guardarrailes nacen para reducir las lesiones por salidas de vía. Si vemos las estadísticas de la DGT, vemos que dichas salidas son la causa del 30% de los accidentes. Por lo tanto deben ser diseñados para aminorar las lesiones y daños en un accidente pero, ¿ Se diseñan teniendo en cuenta todos los vehículos que circulan por la vía? ¿ Es lo mismo que un vehículo colisione contra ellos, o un autobús, o una moto? La respuesta es NO. El conductor de la moto impacta con su cuerpo por lo tanto hoy en día el resultado es que, o bien pasa por debajo accediendo a las zonas peligrosas que haya fuera de la calzada, o bien golpea con los postes de sujeción con consecuencias irreparables.

Con el paso de los tiempos, y tras mucha mucha lucha por parte de este colectivo, se empezaron a instalar “sistemas de protección de motoristas», consistentes en colocar un elemento continuo por debajo de las vallas convencionales pero esta solución debe poder absolver la energía al impactar el motorista, de manera que no vuelva a salir despedido a la calzada y correr el riesgo de ser atropellado por el resto de vehículos.

Los fabricantes de sistemas metálicos de Protección Vial, han presentado sistemas que resolverían el problema existente pero, su ejecución depende de partidas presupuestarias. Cierto es que, hemos conocido recientemente que hay administraciones con competencia en carreteras que están instalando en algunos tramos barreras de protección favorables a este colectivo, pero si analizamos los kilómetros de carreteras donde se ha solucionado el problema a nivel nacional, es como “Una gota de agua en el desierto”.

En la carretera todos los usuarios han de cumplir las leyes sin excepción, por ello entendemos que las administraciones han de velar por la seguridad de todos los usuarios sea cual fuera el medio de transporte empleado. A la hora de introducir un elemento de seguridad en la calzada, se han de realizar pruebas y ensayos con todos los vehículos no solo con turismos, puesto que las consecuencias son muy diferentes cuando se cambia una carrocería de chapa por una de carne y hueso. Una velocidad de 30 km/h es suficiente para amputar un miembro o fracturar la columna vertebral. Las lesiones mas comunes son las amputaciones, en el mejor de los casos, puesto que tras el impacto muchos ven truncada su vida.

Esta lucha debe continuar hasta conseguir el objetivo, de momento si echamos la vista atrás vemos una evolución, aunque pequeña.

Cuando hablamos de seguridad vial, debemos saber que los accidentes de trafico son la mayor causa de muerte para los jóvenes, así como una de las principales en cuanto a otras franjas de edad. Debemos combatir cualquier causa que desencadene un accidente:

El guardarrail no causa el accidente, pero si lo convierte en una tragedia: El guardarrail mas caro del mundo

NO FALTES EL DIA DOS