El colectivo de conductores nóveles se enfrenta a altos indicadores de siniestros. Analizamos las variables que más pueden afectar a los accidentes de nuestros jóvenes
El 32% de los accidentes con víctimas en el año 2017, según la DGT, han sido causados por distracciones al volante y, 8 de cada 10 jóvenes admite distraerse al volante pero…¿Por qué esta actitud ante la conducción cuando conducir, en general, es una conducta muy atractiva para los jóvenes? Por qué cuando además casi el 50 % manifiestan querer convertirse en conductores prudentes y responsables.
Pues la respuesta podría estar en parte en un 40% de conductores nóveles pues consideran que, cometer imprudencias es inevitable, un hecho que además valoran como algo externo a la conducta intrínseca del ser humano.
Pero además de este planteamiento inicial erróneo, existen otra serie de conductas que ponen en riesgo el deseo de convertirse en conductores prudentes. Así, cerca de un 35% de los conductores jóvenes reconoce haber cogido el coche después de haber consumido bebidas alcohólicas y un 83% asume conducir en ocasiones con la música o la radio a un volumen muy elevado, algo que les evade del entorno y que eleva las posibilidades de siniestros.
En cuanto a la velocidad, un factor muy próximo a la juventud, casi el 85 % reconoce haber excedido en alguna ocasión los límites de velocidad, y de dicho indicador, casi un 30% reconoce hacerlo a menudo o SIEMPRE. Actitud muy peligrosa en la vía pública.
Una variable importante que también afecta de forma directa en la conducción de los jóvenes es la figura influyente del padre, y aunque el peso en favor de la madre aumenta, los amigos y la pareja también son muy influyentes, porcentajes en detrimento del profesor de la autoescuela, aspecto que, a juicio de la Fundación Avata, deber revertir pues podría tener una incidencia directa en la siniestralidad de los conductores nóveles.
Además, otras variables como la distancia de seguridad, el respeto a la señalización, una reflexión somera sobre la responsabilidad de la conducción o una idea benevolente sobre las posibilidades de riesgo de sufrir un accidente añaden más posibilidades de siniestro entre los conductores más jóvenes.
El estrés que rodea a algunos jóvenes (estudios, exámenes, pareja…) y una cierta desconfianza hacia los mayores, y hacia la autoridad, pone en jaque también la mejora de los conductores con menos de 4 años de carnet.
Además, el vehículo en ocasiones les sirve como un espacio amigo cuando tienen dificultades para manejar sus emociones lo que tampoco es una buena decisión y complica la reducción de los indicadores de siniestralidad entre los más jóvenes.
Por todo ello, desde la Fundación AVATA consideramos la concienciación y la formación como los dos aspectos claves para que nuestros jóvenes no dejen en la carretera el valor más preciado que tienen. Su juventud, su libertad y su vida.

