Historia y curiosidades viales
La historia del peaje en España empieza mucho antes de que existiera el asfalto. Ya los romanos cobraban por cruzar puentes y pasos de montaña en sus calzadas, y ese mismo principio —pagar por circular por una vía mejor conservada y más segura— ha llegado, con muchos cambios, hasta las autopistas que usamos hoy.
En Fundación AVATA repasamos este recorrido de dos mil años porque no es solo una curiosidad: las vías de peaje suelen registrar menos accidentes que las carreteras convencionales, y entender por qué ayuda a valorar la importancia de circular por infraestructuras bien mantenidas.
Te contamos cómo se pasó de las calzadas romanas a los peajes medievales, cómo nacieron las autopistas españolas de las décadas de 1960 y 1970, y qué está ocurriendo ahora con el llamado «pago por uso».
Las calzadas romanas: el primer gran sistema viario de pago
El Imperio romano construyó más de 80.000 kilómetros de calzadas en toda Europa, y buena parte de la red que cruzaba Hispania —como la Vía Augusta, que unía los Pirineos con Cádiz— todavía marca el trazado de carreteras actuales. Pero esas vías no eran gratuitas del todo.
En puentes, pasos de montaña y entradas a ciudades, los romanos cobraban el llamado portorium: una tasa de paso que servía para financiar el mantenimiento de la calzada y el control de mercancías. No era exactamente un peaje moderno, pero sentó la idea que sobrevive hoy: quien usa una vía cuidada contribuye a mantenerla.
Además, cada milla romana estaba señalizada con un miliario, el antecesor directo de nuestras señales kilométricas. La seguridad vial, de alguna forma, también empezó ahí.
Portazgo y pontazgo: el peaje en la Edad Media
Con la caída del Imperio romano, el mantenimiento de calzadas quedó en manos de reinos, señores feudales y ciudades. Así nacieron el portazgo (tasa por atravesar un territorio) y el pontazgo (tasa por cruzar un puente), dos figuras que se multiplicaron por toda la península durante siglos.
El problema es que, a diferencia del sistema romano, muchos de estos cobros no se destinaban a mejorar el camino, sino a engordar las arcas señoriales. Viajar se volvió caro y lento, con decenas de puntos de pago en una misma ruta. No fue hasta los siglos XVIII y XIX, con los primeros planes estatales de carreteras, cuando España empezó a construir una red viaria pensada para todo el territorio y no solo para quien controlaba cada tramo.
Esa etapa dejó una lección que la Fundación repite a menudo: una vía mal mantenida y mal señalizada multiplica el riesgo de accidente, sea cual sea el siglo.
De la calzada romana a la autopista: un mismo principio, tres épocas
Regla AVATA
Pagar peaje no es garantía absoluta de seguridad, pero las autopistas de peaje registran, de media, menos accidentes graves que las carreteras convencionales: mejor firme, mejor señalización, menos cruces e intersecciones y menos tráfico mixto con vehículos lentos. Si sufres un accidente, el tipo de vía puede ser clave para determinar responsabilidades, así que anota siempre el punto kilométrico exacto y, si es posible, el sentido de circulación.
El boom de las autopistas de peaje en España (1967-1976)
España construyó la mayor parte de su red de autopistas de peaje entre finales de los años 60 y mediados de los 70, bajo un modelo de concesión administrativa: el Estado otorgaba a empresas privadas el derecho a construir y explotar la vía durante varias décadas a cambio de cobrar peaje a los usuarios. Así nacieron ejes como la AP-7 (antigua autopista del Mediterráneo) o la AP-1 y la AP-66 en el norte peninsular.
El objetivo era doble: modernizar rápidamente los corredores con más tráfico sin esperar a la financiación pública directa, y aliviar la presión sobre carreteras nacionales que, en plena expansión del turismo y del parque automovilístico, se habían quedado pequeñas y eran más peligrosas.
El fin de los peajes históricos y el debate del «pago por uso»
Muchas de aquellas concesiones tenían fecha de caducidad, y en los últimos años varias autopistas históricas han ido liberándose del peaje a medida que terminaban sus contratos: la AP-7 y la AP-2 dejaron de cobrar en 2021, por ejemplo, lo que trasladó parte de su tráfico desde carreteras convencionales paralelas.
Al mismo tiempo, otras autopistas como la AP-9 o la AP-66 siguen generando debate sobre su posible rescate o nacionalización, y el Ministerio de Transportes estudia desde hace tiempo fórmulas de «pago por uso» para financiar el mantenimiento de la red de alta capacidad a medida que los peajes tradicionales desaparecen. Es un debate económico y político que seguirá dando que hablar los próximos años.
Para quien conduce, lo relevante es otra cosa: haya o no peaje, la vía por la que circulas debe estar en condiciones. Si no lo está y sufres un accidente por mal estado del firme, señalización deficiente u obras mal señalizadas, puedes reclamar.
Qué tener en cuenta si circulas por una autopista de peaje
☐ Guarda el tique o el registro del peaje: puede servir como prueba de la hora y el tramo exacto en caso de accidente.
☐ Respeta la distancia de seguridad: la velocidad media suele ser más alta que en vías convencionales.
☐ Si el firme está en mal estado o falta señalización, puedes reclamar a la concesionaria o al organismo responsable del tramo.
☐ Anota el punto kilométrico y el sentido de la vía nada más pararte, antes incluso de llamar a emergencias.
☐ Si hay heridos, pide siempre asistencia sanitaria y copia del atestado, aunque el golpe parezca leve.
Preguntas frecuentes
¿Por qué unas autopistas son de peaje y otras no?
Depende de cómo se financió su construcción. Las autopistas de peaje se construyeron mediante concesión a empresas privadas que recuperan la inversión cobrando a los usuarios; las autovías y autopistas libres se financian con presupuesto público.
¿Es más seguro circular por una autopista de peaje?
En general, estas vías presentan menos accidentes graves que las carreteras convencionales por su diseño: menos cruces, mejor firme y mejor señalización. Eso no elimina el riesgo, especialmente si no se respetan la distancia de seguridad y los límites de velocidad.
¿Qué pasa si tengo un accidente en una autopista de peaje por mal estado de la vía?
Puedes reclamar a la concesionaria responsable del mantenimiento de ese tramo. Es importante documentar el estado de la vía, el punto kilométrico y, si es posible, fotografías del lugar.
(Nota interna: verificar que estas URLs siguen activas antes de publicar.)
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