La conmemoración de este día surge el 26 de octubre de 2005 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la Resolución 60/5 donde «invita a los Estados Miembros y a la comunidad internacional a reconocer el tercer domingo de noviembre de cada año como Día Mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico, en homenaje de las víctimas de accidentes de tráfico y sus familias».
Los accidentes de tráfico matan alrededor de 1,25 millones de personas por año. El 90% de esas personas se encuentran en países de ingresos medianos y bajos. Esos accidentes son la principal causa de muerte de los jóvenes de entre 15 y 29 años. Casi la mitad de la totalidad de las víctimas fatales de accidentes de tráfico son peatones, ciclistas y motociclistas.
A pesar de las numerosas campañas de concienciación existententes hoy en día, a las que podemos acceder de muchas formas, en los medios, en paneles situados en la propia vía, en charlas ect….. el resultado sigue siendo negativo, dado que los accidentes siguen produciéndose , siendo la causa, la falta de concienciación. Nos encontramos en un año en el que las cifras no son positivas, y dadas las fechas venideras, con mayor presencia de desplazamientos en nuestras carreteras, las expectativas tienden aun más hacia la negatividad.
Todas estas pérdidas humanas, económicas, sociales y de salud que se derivan tras un accidente son EVITABLES. La experiencia nos indica que la creación de un organismo rector adecuadamente financiado para la seguridad vial, un seguimiento en el mantenimiento de las carreteras de un país, son medidas que pueden resolver de manera eficaz las consecuencias lesivas de un siniestro.
Todos debemos de concienciarnos, y ser conscientes de las consecuencias que tienen nuestros actos, no solo para nosotros sino para otras personas.
Este día es un día para el recuerdo, de todas esas personas que vieron truncada su vida en la carretera, pero también un día en el que cada uno de nosotros debemos hacernos un propósito: SER RESPONSABLES EN LA VIA, si todos cumplimos, lograremos frenar esa fatídica lista de victimas que cada año es más larga.
Cuando se habla de víctima, lo habitual es que se piense en la “persona que ha sufrido de forma directa el siniestro”, pero en un accidente nunca hay una única víctima. En las estadísticas que se presentan, no se refleja la familia, los amigos, compañeros de trabajo ect….personas que también sufren las consecuencias de un accidente, el dolor y sufrimiento de perder a un ser querido, el cambio de vida para cuidar a ese ser querido, ect… VICTIMAS en las que debemos pensar, dado que el accidente también cambia su vida.
Desde la Fundacion Avata, llevamos conmemorando este día desde el año 2012, experiencia si duda positiva, y donde se refleja en cierta manera, la concienciación de las personas dada la evolución del número de asistentes. Algo de lo que estamos orgullosos, y agradecemos cada año.
Este acto no solo va dirigido al recuerdo, sino también es un escenario de comunicación, de las injusticias a las que las victimas se enfrentan desde el primer momento en que ocurren los hechos. El escaparate actual, tanto a nivel sanitario como legal al que se enfrenta la victima hoy en día, deja en segundo plano sus verdaderas necesidades. Siendo la propia víctima, la que ha de luchar por sus derechos e incluso en no pocos supuestos demostrar que los daños sufridos son consecuencia del siniestro.
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