Cada vez es más habitual escuchar hablar de la conducción autónoma, los avances tecnológicos  se implantan a una velocidad de vértigo en nuestro día a día y en los vehículos es más que visible este avance.

El avance es tal, que  la normativa en cuanto a la seguridad vial queda obsoleta,  y nos encontramos en la actualidad con múltiples vacios legales al respecto. No solo encontramos este cambio en los vehículos sino también, en las aceras en los parques, nos estamos encontrando con “vehículos” que alcanzan una velocidad considerable como  para poder derivar en daños, siendo que no existe regulación específica al respecto en ese sentido, y más teniendo en cuenta que suelen ser menores los que utilizan esos “artefactos-vehículos”, por asignarles un nombre. Pero en el blog de hoy, me voy a centrar  en los vehículos,  desglosando en primer lugar los tipos de conducción autónoma que existen:

1.-Nivel 0: Sin automatización en la conducción.-Todas las acciones son realizadas en su totalidad por el conductor.

2.-Nivel 1: Asistencia en la conducción.-El vehículo cuenta con algún sistema de ayuda a la conducción, como por ejemplo: Mantenimiento del carril, controles de velocidad adaptativos o no. Este nivel está pensado para que el conductor pueda tener una conducción más cómoda, es una ayuda que mejora la seguridad al volante.

3.-Nivel 2: Automatización parcial Se precisa conductor, aunque este no realizará tareas relativas al movimiento. El vehículo cuenta con control de movimiento tanto longitudinal como lateral, aunque no tiene detección y respuesta ante objetos. El vehículo tendrá capacidad de actuar de forma independiente ya que pueden realizar una o varias tareas hasta ahora realizadas por el conductor.

4.-Nivel 3: Automatización condicionada.- Se precisa conductor y aunque la autonomía sea más elevada, este deberá estar atento para intervenir. Tiene sistemas de automatización en lo referente al control de movimiento longitudinal y lateral; detección y respuesta ante objetos. El vehículo podrá decidir cuándo cambiar de carril, frenar para evitar colisionar con otro vehículo, etc., pero, el factor humano seguirá siendo clave ya que el sistema puede precisar de su intervención.

5.-Nivel 4: Automatización elevada.-No se precisará de la intervención humana en ningún momento ya que el coche será el propio vehículo quién controlará el tráfico y las condiciones del entorno, definirá la ruta o alternativas y responderán ante cualquier situación. En el caso de existir algún fallo del sistema principal, el vehículo cuenta con respaldo para actuar y seguir conduciendo.

6.-Nivel 5: Automatización completa.-El vehículo tendrá la capacidad, bajo demanda realizada a través del interfaz por el que se introducirá nuestras órdenes, de ir a cualquier lugar sin necesidad de volante, pedales, mandos, ya que, el vehículo cuenta con sistemas de automatización a todos los niveles. A este nivel la figura del conductor, no existe, subiremos al coche, le indicaremos nuestro destino y este se pondrá en marcha. Cuentan con un sistema de automatización que en caso de fallo se respaldará con otro sistema, por lo que, él mismo solucionará cualquier imprevisto.

El nivel 2 es el que más comúnmente nos encontramos en los concesionarios de diferentes marcas, mientras que el nivel 3 de momento solo lo encontramos en algunas de ellas. Como sospechareis existe una vacío legal en cuanto a este tipo de conducción, mientras los fabricantes presionan para que se legisle en relación a sus intereses, las autoridades de muchos países se muestran cautas y recelosas de crear a fecha de hoy un marco legal, y más teniendo en cuenta la incertidumbre que va rodeando a los avances.

Las pruebas de conducción autónoma para fines I+D si que cuentan con una normativa  en concreto en multitud de países, algo que ha sido imprescindible para el desarrollo de la tecnología. En España la DGT dio su aprobación para la conducción autónoma en carreteras con tráfico en el año 2015. Si bien, regular la conducción autónoma en su estado pleno entiendo que es muy complejo. Dentro de la unión europea Alemania, aprobó una ley para permitir el nivel 3 de automatización, en el que el conductor aun tiene protagonismo, ahora bien este sistema se desactiva en cuanto se sale de Alemania. Es algo complejo puesto que debería haber un consenso de homologación continental entre todos los países, además de  contar con la prueba que homologue ese nivel tres que a día de hoy no  existe, pero quizá en un futuro lo veamos. La situación es algo más caótica en China, país que quiere liderar también en este campo, fruto de la ambición nacional y la de sus fabricantes, en el caso de la India no están a favor de esta conducción, no por seguridad sino porque consideran que se extinguirían muchos puestos de trabajo.  El caso es, que  tecnología y  normativa no van al mismo ritmo. Todas las tecnologías que ayudan a la conducción y reducen la siniestralidad son bienvenidas, pero estamos realmente preparados para ellas? La automatización afecta directamente a la figura del conductor, los principales recursos cognitivos que demandan la tarea de la conducción ven reducido su uso de manera importante, a medida que se van introduciendo avances la capacidad de la persona se disminuye; podemos pensar que puede ser positivo, dado que la causa principal de los accidentes es el factor humano. Os imagináis en nuestras carreteras vehículos sin volante, sin pedales ect…… que hace la persona en el vehículo? Viajar relajada sin prestar atención a nada de lo que le rodea, ¿ realmente esto va a ser más seguro para los usuarios?. No cabe duda, que llegara el día, y ojala que el objetivo por el que nacen se cumpla, que a parte de la comodidad del usuario, es conseguir el objetivo de CERO VICTIMAS en la carretera. Hoy en día, me muestro un poco reticente a aceptar  la automatización plena, considero que se pierde  el comportamiento adquirido mediante la práctica de la conducción manual, como mirar o atender a ciertos lugares o estímulos, el estado de alerta del conducto queda anulado, ya que se relaja plenamente. Por otro lado, no olvidemos que detrás de una “maquina” también hay una persona de carne y hueso que puede equivocarse. Por otro lado, en el caso de la automatización transitoria, es decir que se alterne conducción manual y automatizada, me parece sumamente peligrosa, dado que si en algún momento de la conducción se requiere la conducción manual, por muy rápido que  se reaccione, se pierde un tiempo en el que si vamos a una velocidad alta, se recorre mucha distancia en la que asumimos riesgos imprevisibles y ante los que no vamos a tener capacidad de reacción.

Sin duda la conducción autónoma está contribuyendo a la reducción de accidentes, y sobre todo a atenuar los daños tanto materiales como físicos ante un siniestro, pero conseguirá CERO VICTIMAS, en nuestras vía? Tendremos que esperar para responder a esa pregunta.

Indice de mortalidad cero en las carreteras: Utopía o realidad a futuro?”

Fdo.-Gema Rodríguez García