El pasado 13 de septiembre, Ángel Javier Suárez   viajaba tranquilamente por la M-30 cuando, a la altura del kilómetro 101, se encontró con una retención que paralizó su “vida normal” durante más de dos meses. Ángel y su acompañante pacientemente colocados en el atasco, fueron alcanzados por un vehículo  de grandes dimensiones  que provocó un diagnóstico clínico severo, y la calificación de siniestro total para su vehículo.

Tras las primeras atenciones del 112, y ante la ausencia de dolores o señales externas de traumatismos, Ángel viajó a su destino en el taxi facilitado por su compañía pero, cuando los nervios del accidente dejaron paso al trauma de la colisión, comenzaron los mareos.

Desde el centro de salud de Tarancón cuando le recomiendan acudir al Hospital pero Ángel, lejos de los suyos, decide viajar en Autobús hasta León y esa misma noche en las urgencias del hospital leonés, tras varias pruebas clínicas,  le remiten a su médico de cabecera para comenzar el protocolo sanitario.

Los mareos por movimiento continuaban y tras acudir al médico de cabecera, Ángel acude a la Fundación AVATA. “

¿Qué esperaba de su compañía que no le ofreció para contactar con la Fundación AVATA tras su siniestro?

Lo primero que esperaba es que se preocuparan por mi salud, que considerasen la atención sanitaria mas especializada para este tipo de lesiones y de lo único que hablaba mi compañía de seguros era de dinero y de como teníamos que resolver el tema de los daños materiales de mi vehículo. Era importante, pero cuando acabas de tener un accidente lo primero que quieres es que te pongan en manos de los mejores profesionales de salud.

¿Y eso fue lo que ocurrió cuando contactó con nuestra Fundación?

Si, el abogado de AVATA fue muy claro con los procedimientos y los tratamientos. Además, ese mismo día desde las oficinas de su Fundación comenzaron concertaron la cita con traumatología para iniciar la recuperación y en unas horas estaba en la consulta del traumatólogo.  Al salir de la consulta del doctor, volví a Avata para iniciar el tratamiento de rehabilitación en una clínica de fisioterapia.

¿Y cómo le fue? ¿Se encuentra recuperado?

Pues después de 34 sesiones en la Clínica Fisiomar me encuentro bien. Los dolores de cabeza comenzaron a remitir y comencé a descansar por las noches mejor. Conciliar el sueño después de un accidente es una tarea complicada.  Finalmente, el pasado 24 de noviembre recibí el alta médica de mi doctor.

¿Ha comenzado a conducir?

Comienzo a hacerlo ahora. Vuelvo poco a poco a la vida normal.

¿Cómo valoraría nuestra atención y su relación con la Fundación AVATA?

Muy satisfactoria. Siempre que he llamado para consultar dudas o reclamaciones a mi compañía han sido muy eficaces y muy serios. Creo que la Fundación AVATA es diligente con los expedientes de víctimas de accidente de tráfico y estoy satisfecho, tanto que he recomendado los servicios de la Fundación a otras víctimas que he conocido recientemente.