Todos hemos oído hablar de ellas: carreteras o tramos donde “siempre pasa algo”. Curvas donde se repiten las salidas de vía, rectas donde hay alcances una y otra vez, puertos donde la niebla, la lluvia o el cansancio convierten cualquier error pequeño en un problema serio. Pero la realidad es menos mágica y más dura: una carretera no es “maldita”. Es peligrosa por una combinación de diseño, visibilidad, mantenimiento, meteorología y uso.
Y esto importa mucho. Porque cuando hay un accidente, la explicación fácil suele ser: “el conductor se despistó”. A veces es verdad. Pero otras veces el tramo ya venía avisando desde hace años. Y ahí cambia todo: cambia cómo se entiende el siniestro, cómo se documenta y cómo se reclama.
Idea clave: cuando un tramo acumula accidentes, casi nunca es casualidad. Suele haber un patrón. Y ese patrón deja huella.
1) Qué es un “tramo negro” de verdad
Los informes de seguridad vial no hablan de carreteras “malditas”, sino de tramos de riesgo o tramos de concentración de accidentes. La lógica es simple: localizar secciones donde la probabilidad de sufrir un siniestro grave o mortal es claramente superior a la media. En la evaluación más reciente de Fundación RACE sobre la Red de Carreteras del Estado, para el periodo 2022–2024, se identificaron 95 tramos de riesgo elevado, frente a 82 en el periodo anterior, y el informe subraya que el riesgo alto creció especialmente en carreteras convencionales.
La DGT también ha resumido esa tendencia con un dato muy claro: los tramos peligrosos han aumentado y el mayor peso sigue estando en carreteras convencionales, que son las que concentran la mayoría de los entornos viarios más exigentes.
2) Carreteras y tramos de España con historial especialmente delicado
Aquí no va una lista “de leyenda urbana”, sino ejemplos de tramos que han aparecido en estudios de riesgo de la red estatal o que se citan de forma recurrente por su siniestralidad. Ojo: esto no significa que todo el recorrido completo de esa carretera sea igual de peligroso. Lo que se repite son secciones concretas.
N-6 en Galicia (pk 517,1–528,5)
La DGT recogió en 2024 que el tramo de mayor riesgo de siniestro grave del estudio RACE estaba en la N-6, en Galicia, entre los puntos kilométricos 517,1 y 528,5. Es la referencia más clara de aquel informe.
N-323 en Granada (pk 172–190)
La N-323, en la provincia de Granada, fue citada como uno de los tramos negros de alta peligrosidad y además repitió esa calificación respecto a estudios anteriores.
N-631 en Castilla y León
La N-631, en Castilla y León, aparece en el grupo de tramos de alto riesgo del informe resumido por la DGT. Es una carretera que mezcla trazado exigente, cambios de ritmo y zonas donde el conductor no puede relajarse.
N-345 en Murcia (pk 0–7)
La N-345, en la provincia de Murcia, entre los km 0 y 7, es otro de los tramos que se citan de forma repetida. Según la DGT, mantiene índice de alta peligrosidad desde 2017 en los informes revisados.
N-432 en Andalucía
La N-432 figura también entre los tramos negros de alta peligrosidad del informe de referencia recogido por la DGT. Es una vía muy larga y con muchos contextos distintos, así que aquí lo importante no es “la carretera entera”, sino los tramos concretos evaluados.
N-502 en Castilla y León
La N-502 también aparece en esa selección de tramos especialmente delicados, asociada a Castilla y León en el resumen de la DGT.
N-634 en Cantabria (pk 232–243)
La N-634, en Cantabria, entre los km 232 y 243, repitió igualmente como tramo de riesgo alto en los estudios comparados. Es un ejemplo clásico de carretera que parece llevadera hasta que encadena visibilidad limitada, trazado exigente y tráfico variado.
N-340 en la Comunitat Valenciana
La N-340 es una vieja conocida cuando se habla de siniestralidad. En el resumen oficial de 2024 aparece entre los tramos negros de alta peligrosidad en la Comunitat Valenciana.
N-642 en Galicia
La N-642, en Galicia, cerraba el listado de tramos de alto riesgo citado por la DGT a partir del estudio de RACE.
Además, el informe RACE 2025 insiste en que el problema no está solo en unos pocos “sitios malditos”, sino en un fenómeno más amplio: 179 tramos convencionales quedaron clasificados con índice de riesgo alto en el periodo 2022–2024, frente a solo 4 tramos de alta capacidad en esa misma categoría. Dicho sin rodeos: el gran riesgo sigue estando fuera de las autovías y autopistas.
3) Qué tienen en común casi todos estos tramos
Los estudios de RACE apuntan a una idea importante: el riesgo no depende solo del volumen de tráfico, sino de las características funcionales y geométricas de la infraestructura. En otras palabras: no basta con decir “pasa mucha gente”. Lo decisivo es cómo es esa carretera.
Y cuando miras los patrones, casi siempre aparecen varios de estos factores:
- Curvas que engañan, sobre todo las que cierran más de lo que parecen.
- Cambios de rasante que quitan visibilidad justo donde más información necesitas.
- Firme con poco agarre, suciedad, drenaje pobre o asfalto envejecido.
- Señalización insuficiente o tardía.
- Tráfico muy mezclado: turismos rápidos, motos, furgonetas, camiones y usuarios vulnerables compartiendo espacio.
- Meteorología dura: lluvia, niebla, hielo o baja visibilidad habitual.
El conductor cree que entra en un tramo “normal”, pero el tramo le exige más de lo que aparenta. Y ahí empiezan los problemas.
4) El error humano existe, pero el tramo lo multiplica
En estas carreteras el accidente típico no suele ser algo raro. Suele ser algo muy repetido: entrar un poco pasado en una curva, frenar dentro del giro, invadir un poco el carril contrario, confiarse en una recta o corregir tarde sobre firme mojado. La clave es que el tramo amplifica el error.
Por eso dos accidentes pueden parecer iguales y no serlo. En uno hubo un despiste simple. En otro, el conductor cometió un error pequeño en un sitio que ya llevaba años acumulando siniestros graves. Y eso, a la hora de analizar responsabilidades, no es lo mismo.
5) Cuando la carretera también pesa en la responsabilidad
Este es el punto importante para Fundación AVATA: no todos los accidentes son solo una historia de “mala maniobra”. Hay casos donde la vía tiene un papel claro. Puede ser por mantenimiento deficiente, por señalización insuficiente, por un firme especialmente resbaladizo, por drenaje malo o por una configuración del tramo que ya era objetivamente conflictiva.
No significa que la carretera “sea culpable” en automático. Significa algo más serio: que el accidente debe analizarse completo, no con una frase fácil.
6) Qué hacer si tienes un accidente en uno de estos tramos
Si te ocurre un siniestro en una zona así, hay cosas que mañana pueden valer mucho y hoy solo te llevan dos minutos:
- Haz fotos del entorno: curva, rasante, arcén, quitamiedos, señales, marcas viales y visibilidad real.
- Documenta el firme: agua, barro, gravilla, baches, pintura deslizante o suciedad.
- Recoge testigos si los hay.
- Pide atestado cuando la dinámica no esté clara o sospeches que la vía influyó.
- Acude al médico, aunque al principio parezca poca cosa.
- No cierres rápido con el seguro si faltan informes, evolución médica o análisis del tramo.
Consejo simple: el estado de una carretera cambia. Lo que hoy está mojado, sucio o mal señalizado, mañana puede estar limpio o reparado. Si no lo documentas en el momento, luego es mucho más difícil demostrarlo.
7) La lección de fondo
Las “carreteras malditas” no existen como mito. Existen como problema real de seguridad vial. Los datos oficiales muestran que el mayor peso del riesgo sigue estando en carreteras convencionales y que el número de tramos de riesgo elevado ha aumentado en la evaluación más reciente.
Así que la próxima vez que oigas “ahí siempre pasa algo”, no pienses en superstición. Piensa en trazado, visibilidad, firme, mantenimiento y contexto. Ahí suele estar la verdad.
Cómo te ayuda Fundación AVATA
Si has tenido un accidente en un tramo conflictivo y sientes que no todo encaja con un simple “error del conductor”, en Fundación AVATA te ayudamos a ordenar pruebas, analizar el contexto del siniestro y defender tu caso con criterio. Porque una cosa es un despiste. Y otra muy distinta es un accidente en una carretera que ya venía avisando.
Ayuda al accidentado también es esto: mirar más allá del punto de impacto y entender qué pasó de verdad.

