Han pasado cuatro años desde el trágico accidente ocurrido en la localidad de Tornadizos (Ávila), en el que fallecieron nueve personas y 20 resultaron heridas. Una fecha es inolvidable para los voluntarios de la Fundación Avata que acudieron a prestar su ayuda.
El ocho de Julio del 2013, nueve personas fallecieron en el kilómetro 123 de la N-403, del término municipal de Tornadizos de Ávila. Tras una curva les esperaba el peor de los finales, el autobús en el que viajaban pierde el control y vuelca cayendo sobre un talud de piedra que se convierte en la mano ejecutora de nueve vidas.
Desde la Fundación Avata recibimos la noticia con dolor y consternación, sintiendo la inmediata necesidad de ofrecer nuestro apoyo a las víctimas. Nos organizamos para acudir al lugar de los hechos, y prestar nuestra ayuda. A la llegada de nuestros voluntarios, la imagen era desoladora, ninguno olvida lo que ese día vio y vivió.
Los sentimientos estaban confusos, rabia, impotencia, tristeza……Nuestra aportación en ese momento fue ponernos al servicio de los profesionales que estaban a cargo de todo el dispositivo.
Estuvimos apoyando a las víctimas, que en ese momento se encontraban desorientadas, con la mirada pérdida, sin ser conscientes de lo que ha sucedido, así como a las familias; en esos momentos el simple hecho de permanecer al lado de una persona, escucharla y sentir con ella, ofrecer un abrazo, son acciones imprescindibles en esos instantes.
En los días posteriores, prestamos nuestra ayuda a las víctimas que depositaron su confianza en nosotros, orientándolas y acompañándolas en todos los pasos a seguir tanto a nivel jurídico como sanitario y psicológico.
Durante estos cuatro años, hemos seguido haciéndolo, dada la complejidad que conlleva la resolución de catástrofes de esta magnitud.
En nuestra Fundación trabajamos a diario con personas que han sufrido las consecuencias de un accidente de tráfico y contamos con profesionales que están implicados y preparados para enfrentarse a estas situaciones, pero accidentes de esta magnitud siempre dejan imágenes y nombres grabados en nuestro recuerdo. Parece que hay heridas que al tiempo le cuesta curar.
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Fundación Avata de Ayuda al accidentado
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