Seguir estos consejos nos evitará problemas, totalmente innecesarios, a la hora de circular con nuestro coche en invierno.
Las heladas y la nieve están ya muy presentes, por tanto, si aun no hemos hecho la labor de revisión y mantenimiento para el invierno, es el momento.
1. REVISIÓN DE LOS NEUMÁTICOS.
Nuestro vehículo se apoya en la carretera sobre cuatro puntos, de tan solo unos pocos centímetros, los cuales deben evacuar el agua o la nieve. De esto dependerá todo el agarre que tengamos al asfalto.
Por ello, tenemos que revisar los neumáticos, la presión, y el dibujo (en invierno no debe ser inferior a 3mm). Si nos lo podemos permitir, lo ideal es cambiar los neumáticos por unos de invierno. Estos llevan un dibujo más profundo, y la goma está hecha de un compuesto más blando, que consigue aumentar el agarre a bajas temperaturas. No te confíes y presta especial atención al desgaste del neumático, así te evitarás muchos sustos.
2. ¿QUÉ TIPO DE CADENAS SON LAS MÁS RECOMENDABLES?
A día de hoy, la oferta de cadenas y otros accesorios
para circular sobre nieve es muy amplia. Las metálicas son las más resistentes, pero también suelen tener más dificultad a la hora de su colocación, por eso debemos asegurarnos de saber colocar las candenas antes de emprender la marcha. Tambien existen textiles (más sencillas de poner pero menos resistentes), e incluso esprays, los cuales se aplican sobre la banda de rodadura para aumentar la adherencia. Por otra parte tenemos los Spikes Spider, que se acoplan a la rueda de forma bastante rápida, y tienen unos radios que abrazan la goma del neumático. Este sistema de montaje se encuentra también en algunas cadenas metálicas.
A la hora de colocarlas siempre debemos tener en cuenta que tienen que ir puestas sobre las ruedas que dan tracción al vehículo. Si tu vehículo es tracción delantera, deberán ir en las de delante. Si es de tracción trasera, estas irán en las ruedas traseras, y si la tracción es en las cuatro ruedas (4×4), lo más recomendable es que las pongas en las delanteras, para ayudar a la adherencia en la dirección.
Cuando la Guardia Civil de Tráfico anuncie que es obligatorio el uso de cadenas para circular por un puerto, tus cadenas deberán ser homologadas. Esto quiere decir que inventos como los esprays y similares no valen. Por lo único que podremos sustituir nuestras cadenas es por neumáticos de invierno
3. SEÑALES QUE NOS INDICAN FALLOS EN LOS FRENOS.
Además de obligatorio, sería una imprudencia no revisar los frenos de nuestro coche en invierno. La lluvia, la nieve o el hielo pueden hacer que nuestro viaje peligre, por ello es muy importante que tanto discos como pastillas o pinzas (tambores si los llevara), estén en perfecto estado. Estas piezas funcionan por fricción y dado que el frío afecta a cualquier material, es muy necesario revisarlos. Te damos unos pequeños consejos para detectar fallos en los frenos:
- Si suenan o chirrían, puede deberse a discos deteriorados tanto como a que las pastillas estén en mal estado
- Si notas que el pedal está demasiado blando, quizá debas revisar el nivel del circuito del líquido de frenos (la cual debe realizar un especialista).
- Un freno de mano demasiado blando, puede indicar también algún problema, y aunque para la conducción no sea imprescindible, el hielo puede hacer que lo echemos de menos en una rampa o pendiente pronunciada.
4. LIQUIDO ANTICONGELANTE.
Lo primero, es localizar el lugar donde se encuentra. Bajo el capo, encontraremos un depósito, que generalmente es semitransparente, con un líquido dentro, el cual varía de color según el fabricante. Este líquido hace que el agua no se congele por debajo de 0 grados, ni tampoco se evapore por encima de los 100.
En el mismo depósito veremos unas marcas que nos indican nivel máximo y mínimo. Sí se encuentra por debajo de este mínimo debemos rellenarlo, con cuidado de no sobrepasar el máximo, puesto que en el depósito debe haber suficiente espacio para que cuando el liquido regrese del circuito de refrigeración, con una temperatura más elevada, no se salga.
5. ELIMINA EL HIELO DE LAS LUNAS.
Debemos revisar periódicamente el estado de los limpiaparabrisas, así como de su líquido. Estos elementos puede que estén un poco descuidados tras el escaso uso que le hemos dado durante el verano, pero más vale prevenir, y evitarnos sorpresas el día que tengamos que usarlos.
Otra de comprobación muy importante que debemos realizar, es que la luna térmica trasera funcione correctamente. De nuevo puede que llevemos meses sin usarla y en el momento que la necesitemos, no funcione… Afortunadamente, en muchas ocasiones tan sólo es cuestión de cambiar un fusible, por esto, merece la pena comprobarlo antes de necesitarlo.
Durante las mañanas de invierno, es común encontrarnos las lunas cubiertas de hielo. Para ello os recomendamos que tengáis siempre un rascador de hielo en el vehículo, puesto que aunque hemos oído hablar de mil remedios para este
problema, al final, el más económico y efectivo es este. Arrancaremos nuestro vehículo, orientando la calefacción hacía la luna para que al tiempo que se calienta desde dentro, nosotros iremos rascando desde fuera (eso sí, todo esto debe ir acompañado de una dosis de paciencia.)
Nunca debemos echarle agua, porque lo que conseguiremos será que se forme más hielo. Tampoco es una buena, idea intentar quitarlo con los limpiaparabrisas, probablemente acabemos dañándolos y el hielo siga donde estaba.
No seriamos los primeros si a mitad del proceso, cuando tan solo hemos limpiado un hueco en la parte del conductor, decidimos emprender la marcha. ¡Esto es muy peligroso! En cruces y en pasos de peatones, será necesario tener visibilidad a través de la luna al completo.
Además, espejos retrovisores, ventanillas y faros también son elementos de visibilidad imprescindibles, de modo que más vale que empleemos unos minutos más en limpiarlos, a que luego los necesitemos y sea tarde.



